Desde hace más de 7 años, Aníbal vivía acompañado, aunque de manera esporádica, por un dolor en su rodilla izquierda que no lo dejaba encarar planes deportivos a largo plazo.
En un primer momento, logró un alivio adecuado con el uso de antiinflamatorios como el paracetamol o el ibuprofeno. Con el correr del tiempo, las crisis dolorosas eran más intensas y no se resolvían rápidamente con la medicación mencionada. Fue entonces cuando concurrió al especialista y, debido a la afición de Aníbal por los deportes, le propuso estudiar su articulación con una serie de radiografías primero, y luego mediante la realización de un estudio especial denominado artroscopia.
La artroscopia y sus indicaciones
La artroscopia es un método de estudio que permite visualizar el interior de las articulaciones.
Sus aplicaciones, más allá de permitir un diagnóstico más preciso, incluyen la posibilidad de tomar biopsias de los tejidos que se visualizan alterados, y realizar maniobras de tipo quirúrgico dentro de ellas.
Los especialistas se valen de este procedimiento para detectar rupturas ligamentarias o erosiones (desgastes) de los cartílagos que toman parte de las articulaciones estudiadas. Asimismo, es factible evaluar los resultados de tratamientos o, eventualmente, la forma en la que una determinada afección articular evoluciona a lo largo del tiempo.
Preparación y características de una artroscopia
Como en algunos casos se lleva a cabo bajo anestesia general, requerirá una evaluación clínica previa, así como un ayuno de no menos de 12 horas.
Una vez en la sala de procedimientos se procede a la anestesia (local o general) y se efectúa una incisión (corte) mínima en la piel, a la altura de la articulación que desea ser estudiada. Por esa incisión, el especialista introduce una cánula (pequeño tubo) por la que penetra el instrumento que permite la visualización de las estructuras articulares internas: el artroscopio.
Una vez concluido el procedimiento, la recuperación es rápida y la deambulación puede ser prácticamente inmediata, dependiendo del criterio del profesional actuante y de la naturaleza de la afección encontrada.
Las indicaciones de la artroscopia se extienden cada día más, debido a su utilidad en la detección de:
- Fracturas o degeneración del cartílago articular
- Gota
- Artritis (inflamación articular) degenerativa o reumatoidea
- Sinovitis
- Ligamentos rotos o trozos de cartílagos destruidos
- Lesiones de meniscos
Recuerde que no todos los dolores articulares deben ser estudiados con este método. En la mayoría de los casos, el médico tratante le indicará reposo, medidas locales y antiinflamatorios como el ibuprofeno, con los cuales los cuadros dolorosos, particularmente los de tipo agudo, se solucionan en poco tiempo.